A los 47 años, llevaba años haciendo lo mismo en una planta de producción de alimentos: jalar, empujar y manejar carne en una línea de trabajo. Lo que parecía un día normal se convirtió en una lesión que cambió su vida. Pero su historia no terminó ahí — apenas empezaba.
El Accidente: Cuando el trabajo repetitivo te lastima
En febrero de 2023, mientras trabajaba en una planta de producción de alimentos en Marengo, Illinois, la trabajadora empezó a sentir un dolor fuerte en ambos codos. No fue una caída ni un golpe. Fue el resultado de años de movimientos repetitivos levantando y manipulando carne pesada en la línea de producción.
El dolor se concentraba en el codo derecho, pero pronto se extendió al izquierdo. Apenas podía agarrar cosas con fuerza. Las primeras evaluaciones médicas confirmaron lateral epicondylitis — lo que muchos conocen como “codo de tenista”. Le pusieron férula, correa para el codo, y le dieron restricciones de trabajo. Le pidieron evitar agarres fuertes y movimientos de torsión.
El cuadro médico pronto creció. Lo que empezó como una lesión del codo derecho se documentó después como bilateral. Recibió varios medicamentos, terapia física e inyecciones. Aun así, el dolor seguía.
El Problema: Tratamiento negado y cirugía retrasada
El camino para recuperarse no fue fácil. La compañía de seguros y el sistema de revisión médica empezaron a poner obstáculos. Le negaron un medicamento tópico que necesitaba y solo aprobaron parte del tratamiento para proteger su estómago. Cuando se apeló esa decisión, la negativa se mantuvo.
Lo más serio fue lo que pasó con la cirugía. Su médico tratante recomendó una operación en el codo derecho desde 2023, pero la autorización quedó pendiente por meses. Mientras tanto, la trabajadora seguía sin poder hacer su trabajo. La empresa no tenía puestos de trabajo liviano para ella. Eso significa que estaba fuera del trabajo, sin ingresos, esperando que el sistema le diera permiso para operarse.
Encima de todo, llegó un examen médico independiente — lo que se llama IME. Ese examen sugirió que ya había alcanzado mejoría máxima y que la lesión era solo una “agravación temporal”. Si esa opinión hubiera quedado sin respuesta, podía haber cerrado la puerta a la cirugía y al tratamiento que aún necesitaba.
Nuestro Acompañamiento: Sostener el caso hasta la cirugía
Cuando llegó a nuestra oficina, la situación era complicada. Tenía dolor, restricciones laborales y un sistema que le decía que ya estaba “lo suficientemente bien”. Le explicamos sus derechos en español, paso a paso. La escuchamos. Y nos pusimos a trabajar de inmediato.
Presentamos la solicitud formal de workers’ compensation en abril de 2023, dejando registrado que la lesión había afectado ambos codos y que era de carácter “permanente y severa”. Después, no nos quedamos esperando. Pedimos audiencias inmediatas ante la comisión para que el caso avanzara y para que recibiera el tratamiento que necesitaba.
Cuando el sistema de revisión médica negó medicamentos, apelamos. Cuando llegó el IME en su contra, presentamos una respuesta formal rechazando la conclusión de mejoría máxima y defendiendo que la trabajadora seguía siendo candidata a cirugía. Mantuvimos la presión hasta que en 2024 la cirugía fue finalmente certificada.
En agosto de 2024 se realizó la operación: una right lateral epicondylectomy con reparación del tendón. Después vino la rehabilitación, terapia física, y un programa de acondicionamiento para volver al trabajo. En enero de 2025, una evaluación funcional final confirmó lo que ya sospechábamos: solo podía hacer trabajo en categoría liviana, mientras que su puesto original era de categoría media. Esa evidencia objetiva era clave para cerrar el caso a su favor.
La Victoria: Acuerdo final y beneficios cubiertos
En mayo de 2025, el caso se resolvió con un acuerdo total de $129,964.40 para la trabajadora. Ese monto cerró formalmente el reclamo de workers’ compensation y reconoció el alcance de la lesión repetitiva, la cirugía mayor de codo derecho y las restricciones funcionales permanentes que limitaban su regreso al trabajo en producción de alimentos.
Más allá del acuerdo, durante el caso se aseguraron beneficios concretos: la cirugía aprobada después de más de un año de espera, la terapia física, el programa de acondicionamiento laboral, la evaluación funcional (FCE), y los pagos de discapacidad temporal mientras estaba fuera del trabajo. Cada paso quedó documentado, lo cual fue decisivo para llegar a una resolución justa después de más de dos años de pelea legal contra una aseguradora que negaba tratamiento.
¿Tu trabajo te causó dolor en codos, hombros o manos?
Las lesiones por movimientos repetitivos son reales y son frecuentes en plantas de empaque, líneas de producción y trabajos de fábrica. No son “imaginación” ni “debilidad”. Son lesiones serias que el sistema de workers’ compensation reconoce — pero solo si tienes a alguien que pelee por ti cuando te niegan el tratamiento.
Si tu empleador o la compañía de seguros te están negando la atención médica que necesitas, no estás solo. Llámanos para una consulta totalmente gratis. Hablamos tu idioma, peleamos contra las aseguradoras por ti, y no cobramos ni un centavo a menos que ganemos tu caso.




